Prestidigitación y Poesía

Por Manu Stein

“Los censores de ideas temblarán de horror ante el hombre libre a la luz del sol”
Las increíbles aventuras del Señor Tijeras (fragmento censurado)

En 1974, un ya consolidado Sui Generis daba a luz a lo que sería su último disco de estudio propiamente dicho. Hablamos nada mas y nada menos que de Pequeñas Anécdotas sobre las Instituciones. Como muchos sabrán (y si no lo saben, es fácil anticiparlo) este álbum nació como una potente crítica a las costumbres y la sociedad Argentina. Como también podrán suponer, dado que los aires eran todo menos buenos, las consecuencias de publicar un disco así eran muy predecibles y para nada favorables.

Según cuentan, todo parecía marchar sin contratiempos hasta que, una tarde, Jorge Alvarez -el productor- reunió de urgencia a los integrantes de la banda para comunicarles que desde el gobierno habían decidido que un disco así era algo que no iban a tolerar. Un nuevo desafío. Eludir la censura sin perder el hilo original del disco. Letras modificadas y temas eliminados fueron el medio. Un disco menos literal, un título sutilmente modificado y dos temas particularmente sensibles suplantados (a saber, Juan Represión y Botas locas) fueron el resultado. De estas dos piezas suplantadas, sólo la segunda logro ver la luz en vivo.

Fue así que en 1975, un mes antes del famoso Adiós Sui Generis en el Luna Park, la banda fue a tocar a Montevideo. Repasando un poco de historia recordaremos la situación política de América Latina, y Uruguay no era la excepción. Un rejunte de raros peinados, mezclados con música e ideas de libertad y, para colmo, con Nito y Charly a la cabeza. Las alarmas estaban colocadas. Botas Locas era el disparador.

Sin escalas, del escenario a la cárcel. La situación se volvió aún mas dramática cuando llegó el tan esperado representante, quien, suponían, que iba a sacarlos. El tipo estaba vendado al lado de ellos, junto con los plomos, los equipos, el sonidista… Básicamente, todos presos. Entonces comienza el interrogatorio sobre la letra de la afamada canción. “Yo soy baterista” dice Rodriguez. “Yo toco el bajo” responde Raffanelli. Charly decide tomar la posta. Codea a Nito para que diga que solo hace los coros, y da un paso al frente reconociéndose como el autor. Lo llevan a una sala aparte donde lo ponen a cantar sobre una grabación por demás defectuosa. Era su oportunidad. El sonido se embarraba y la letra resultaba inentendible.

Como una continuación del proceso de adaptación del disco, alquimista del idioma, García cantó una Botas locas patriótica y nacionalista frente a la mirada desconcertada de los interrogadores. “Si ellos son la patria, yo me juego entero” recuerdan con Mestre. “Yo a esto no le encuentro nada de malo” decía el comisario confundido, analizando y repitiendo lo que acababa de escuchar. Sin mucho mas que hacer, los dejaron en libertad.

Lo había logrado. Se había burlado de la censura en su cara una vez mas. Y no seria la última. Pero ya habrá tiempo para más historias.

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