The Blue Key

Por Dante Malaspina

“The blues tells a story. Every line of the blues has a meaning”. John Lee Hooker

El cantante de los Black Keys, Dan Auberbach, nos revela en su primer obra solista, Kepp it Hid (2009), ese eslabón perdido entre Attack and Release (2008) y Brothers (2010), demostrando en cada solo su versatilidad y creatividad, sin entrar demasiado en el terreno de su pareja musical, Patrick Carney, con percusiones que optarán por la simpleza pero no por ello menos virtuosas.

Una vez dado el disparo de largada, nos preparamos para un disco de los Black Keys a la vieja usanza, esperando quizá inconscientemente una potente batería o un juego de cuerdas gastado y sonoro. Para nuestra agradable sorpresa hallamos que como solista Auerbach opta por demostrar su rol de trovador con una guitarra acústica simple y melodiosa acompañada de su voz con un leve acento sureño, cual viejo predicador, en Trouble weights a ton. Sin embargo, inmediatamente revela que no olvida ni de dónde vino ni hacia dónde va con I want some more, arrancándonos de nuestra inicial relajación para gritar el nombre de la mismísima pieza desde la primera nota.

Aquí agudos y graves toman parte en sendas guitarras complementándose perfectamente entre sí, así como con una batería de profundos bombos.
Luego de haber disfrutado este bipolar par de canciones, nos encontraremos con la esencia del disco. Una gran articulación de guitarras y bajos distorsionados, a los que se sumarán un desfile de solos propios del blues más pesado y grasoso. Esos mismos que siempre supo rasguear y transmitir Dan, reformulándose sucesivamente, sin que nos cansemos de oír qué otro descollante aporte puede hacer al género. Ello perfectamente intercalado con baladas de un estilo más cercano al soul, asociado al indefectible y, gracias a Dios, profanado órgano eclesiástico fácilmente reconocible como en Real Desire; volviendo también por momentos a las raíces acústicas como en When the Night Has Come”.

Todo ello con la impronta de Dan Auerbach que lo convierte en un genio en su clase: el manejo de los silencios. Cuántas veces nos encontraremos entre punteos, escuchando como se desvanece en el horizonte uno mientras vemos llegar el siguiente; siempre con una coordinación excelsa de percusiones y graves. Sin olvidar tampoco su versatilidad vocal, en la que por unos momentos se volverá un lamento, por menos seducción y sedición en cantidades iguales, mientras que por otros una serena amenaza como en la pieza homónima al disco.

Cuando toquemos el bello fondo del disco nos animaremos a pensar si la frase de Hooker está incompleta, ya que no sólo cada línea, punteo y frase tiene sentido, tomando una acepción más amplia de la palabra line, sino también cada silencio.

 

2 comentarios sobre “The Blue Key

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