Desinteligencia militar

Por Dante Malaspina

Una obra fácil de enseñar y difícil de explicar

Resulta por demás difícil acercarse a In The Aeroplane Over the Sea, de Neutral Milk Hotel, tan exótico álbum. No tanto por la falta de mérito musical y artístico, que cumple con creces, sino por la impresión de estar presente ante una obra que aborda temáticas, pensamientos y sucesos profundamente personales que se adhiere a nosotros mediante un hilo, tal vez muy fino, que nunca se corta. Esa tenue línea de tela nos guía en un laberinto de experiencias de Jeff Mangum, el vocalista y guitarrista principal, así como sus sentimientos ligados a Anne Frank y la segunda guerra mundial acompañados por arreglos instrumentales peculiares como gaitas, sierras musicales y bowed banjos.

Más allá que se trate de una de las obras cumbres del indie rock con los sonidos poco convencionales propias del género, no hay que dejarse asustar por los recursos utilizados. Durante esta cruzada folk-punk la guitarra será siempre nuestra fiel aliada así como la voz de Jeff Mangum tan intensa como delicada.

Los momentos de incertidumbre, como la siniestra marcha militar que se oye en The Fool o el sólo de gaita de Untitled tremendamente acompañado por una base de teclados, son fácilmente asimilados en virtud del orden en el que se nos presentan las piezas. Momentos más experimentales como los anteriores se articulan con canciones en las que sólo se oye al vocalista principal entre cuerdas, reflejando un momento compartido con el oyente de introspección y reflexión entre los bombardeos de distorsiones, raseros sobre superficies extrañas y explosiones de baterías propias del punk como en Holland, 1945 y King of Carrot Flowers pt. 3. Cabe destacar el rol fundamental de las trompetas que otorgan una cadencia y constancia en aquellos momentos donde todo sucede de manera entreverada conformándose como la brisa de la razón entre la angustia y confusión.

Tal vez sea poco lo que se pueda decir del disco, pero eso sólo es por lo mucho que trasmite, la huida de una derrota, la esperanza al grito de I Love You Jesus Christ… (no confundir con un aleluya religioso), la felicidad de encontrar una salida, el goce de una explosión como de una dulce tonada. Todo ello nos depara esta obra surrealista penetrante y delicada, donde la guerra no se da en batallas entre enemigos y soldados hollywodenses en la Holanda del ’45, sino que las situaciones limites pueden poner a prueba lo que creemos saber de nosotros teniendo cada uno su propia guerra y por ende su propia interpretación de esta composición

Además… convengamos que si no les da curiosidad una sierra musical y un sólo de gaita en medio de un disco de folk, no sé que más lo hará.

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