Música para el pueblo

Por Dante Malaspina

El contestatario EP del mítico francés, Jacques Dutronc, que conmovió a las masas en 1968 para luego transformarse en algo mucho más grande

Durante el mes de marzo de 1968 el mítico músico francés Jacques Dutronc lanza un contestatario EP compuesto por cuatro piezas que conmovieron a las masas. En ellas se encontraban, desde el punto de vista poético, dos canciones altamente críticas: Fais pa ci, fais pa ç(Haz esto, Haz aquello) y L’Augmentation (El Aumento).

 

 

La primera es un acelerado blues con una simple guitarra acústica e incendiarias rimas sobre la alienación y la obediencia que, a pesar de la temática, da ganas de bailarlo cual twist de época, más aún cuando entra la batería.

La segunda resulta ser un pequeño guiño al teatro, donde se relata cómo un impostado delegado enardece a las masas mediante sus proclamas de aumento, al ritmo de unos redoblantes secundados por un sencillo bajo; pero al momento de hablar con el patrón, el proletario trastabilla y se muestra sumiso, conversación que se da en una base imperada por un órgano Hammond al mejor estilo soul, en la que una distorsionada guitarra rompe continuamente la melodía y la escena.

Las otras dos canciones del EP son aparentemente amenas, Comment elles dorment (Como ellas duermen) e  Il est cinq heures, Paris s’éveille (Son las cinco; Paris se levanta).  La primera de ellas, sin pena ni gloria, se trata de una correcta chanson française con el órgano soul que será la marca registrada del artista. Sin embargo, Dutronc poca idea podía llegar a tener de la repercusión de la última canción del EP.

Que no se mal entienda, musicalmente es excelsa: el contrabajo y las maracas que acompañan al metamórfico clarinete, variando desde lo más agudo a lo más grave, hacen una descripción de la ciudad que, desconozco si fiel, pero seguro vívida.

La sorpresa fue que entre dos canciones claramente de protesta del EP y dos que no lo eran, Paris s’eveille terminaría siendo un himno de la revuelta estudiantil y obrera del mayo francés: Paris se levanta.

Siete meses después del célebre Mayo Francés, Jacques Dutronc, lanza su segundo album de estudio, titulado homonimamente pero reconocido como Il est cinq heures (superando aún más la pereza zeppelinezca, ni siquiera los enumera, sus primeros siete albumes son simplemente “Jacques Dutronc” diferenciados por su arte de tapa).

Esta imprescindible obra de la música francesa, además de contener los cuatro temas anteriormente mencionados, agregó otros ocho que pueden dividirse con el mismo esquema: canciones de temática social y canciones de amor. El disco condensa el estado del arte musical de la época, tomando aportes desde trovadores como Bob Dylan y Donovan, pasando por la fuerza de The Kinks hasta llegar a los detalles de blues y soul que los Rolling Stones saben conjugar con el Rock & Roll. A esa particular combinación de fuentes inspiradoras les agrega el órgano Hammond, indisociable de Dutronc y del Soul, sin olvidarse de sus raíces francesas, que le da ese toque melancólico y sincero.

Párrafo aparte merecen La publicité y Hippie Hippie Hourrah. El primero comienza con una tonada carnavalesca, imitando un jinggle publicitario donde se destacan sus improbables cualidades, como tener terciopelo en el estómago, para estallar con un teclado digno de Ray Charles y un aulido a lo James Brown, moviéndonos con un Rock & Roll a la vieja usanza.

La segunda, en la vereda opuesta, ironiza amargamente el movimiento hippie con un punteo desgarrador y triste haciendo brotar las lágrimas de un idealismo que no es ni podrá ser: amar a a todos, incluidos al Ejército y la Iglesia, y a todos los que no nos aman, es, aunque sea, contradictorio (de vez en cuando mandará algún que otra beso entre corte y corte).

Jacques Dutronc representa la voz de una revuelta que conjugó protesta e historia sociopolítica por igual; sin olvidarse de su figura de galán. A 50 años de los hechos, las teorías quedan en ecos, sombras en una cueva de unos pocos dogmáticos, iluminadas por pancartas, graffitis, fotografías y música que moldearon y fueron moldeados por jóvenes trasgresores, estudiantes y obreros.

Estoy agotado.

Me voy a dormir.

Quiero soñar y dejar soñar con este disco.

Un comentario sobre “Música para el pueblo

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑