11 viejas patologías

Por Dante Malaspina

Una de cal y una tormenta de arena. Ty Segall, su disco más distorsionado y contorsionado social y musicalmente

El quinto album de la carrera solista de Ty SegallMelted, nos presenta un panorama a primera vista alegre y exaltado que pronto y exponencialmente se vuelve un yermo hostil aunque igual de jovial.

Durante el trascurso de los 30 minutos de duración de la pieza nos encontramos ante un modelo a seguir del garage rock con poderosos y distorsionados arreglos de cuerdas, aunque con un tinte sesentista con claras armonías fogoneras cortesía de Velvet Underground y The Kinks. De todos modos, la verdadera esencia de Ty se reside en la necesidad de destruir una bella armonía para volver a recomponerla ante su inevitable afluente de sentimientos encontrados. Sí, Necesidad. La impulsividad del artista se ve en cada canción que le resulta imposible ver sólo una cara de la moneda. Todo posee su lado grotesco y en el disco se puede percibir de manera clara, todo armonía tiene su contra armonía: un riff llano y rasgado tiene una línea de bajo que lo hace caer en las profundidades como en Bees; la voz del propio Ty suele venir de a pares, simulando una alianza inusual de un ángel y un demonio posados sobre los hombros con un cambiante y confuso objetivo.

A medida que trascurre el disco nos encontramos con un panorama cada vez más incierto. Esperamos que haya una recomposición de esos solos de guitarra bluseros que tanto sabe lucir, pero nos encontramos con una acuciante fragmentación hasta llegar a su cumbre en Melted. Es aquí donde los límites se desdibujan y las patologías se liberan de manera creciente: drogas, dependencia, maltratos, esquizofrenia, violencia, locura. Todo ello desarrollado de una manera exquisita a través de potentes baterías y percusiones con cambios de ritmos claves, conjugado con bases graves, en las que igualmente la guitarra destaca por sobre todo (su único héroe en ese lío). Sin embargo, no hay que desperar ante la temática, la composición de la obra traspone los diversos padecimientos en placer a lo largo de las pistas que contiene. Tal como parece estarlo el Melted face de la tapa.

Ty Segall, cuya edad de 30 años no los debe engañar ya que estuvo en más de cuatro formaciones distintas, logra armonizar el sonido más crudo y distorsionado del garage rock con melodías de tiempos mejores, optimistas, como lo fueron los sesenta, al menos en la música.

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