Un poco de piel

Por Manu Stein

El show de The Doors que las autoridades recordarían incluso 40 años después

Aquel 5 de marzo de 1969 el sol entraba por la ventana del cuarto arañando la figura de un todavía somnoliento Jim que, parado junto al marco de la puerta, contemplaba las transformaciones en el semblante de sus compañeros mientras Robby Krieger, guitarrista de The Doors, les contaba las recién llegadas novedades Miami. La resaca del último sábado se había demorado cuatro días; cuatro días tomando impulso sin mostrar indicio alguno. La frase “orden de arresto” y un movimiento de cabeza señalando a Morrison fueron todo lo necesario  para comprender lo que se venía. Iba a ser una resaca fuerte.

“¡Ja! Esto se fue a la mierda. La cagaste mal.” dijo Ray Manzarek mirando al cantante con una sonrisa derrotista.

Cuatro días atrás la banda había tocado en el Dinner Key de Miami; un auditorio con capacidad para 7000 personas albergando a una multitud de 12000.

El desenlace comenzó a gestarse en el momento en que Morrison perdió su vuelo y tuvo que esperar al siguiente. Ese lapso de tiempo se convirtió en una buena oportunidad para un trago, o dos, que no iba a desperdiciar. Con una hora de retraso, íntegramente irrigado por el alcohol e invadido por un peculiar sentimiento de audacia, el frontman arribó al recinto. Recientemente había asistido a una obra de teatro donde la cuarta pared era constantemente atravesada y el público era incitado a formar parte de la actuación. La idea lo había fascinado, y esa noche, entre aullidos y balbuceos, sería la directriz de su show.

Un etílico discurso sobre pasarla bien, bailar y pintar la ciudad fue el preludio de un cover de Back Door Man. Una vez tocado el último compás, el humor del cantante pareció cambiar.

¡Son todos una manga de idiotas!” gritó. El público quedó descolocado. Unos festejaban, unos abucheaban, otros simplemente observaban, y ninguno estaba realmente seguro de su reacción. Entonces vio su oportunidad. “Siempre dejando que les digan que hacer, que los empujen de acá para allá. ¿Cuánto tiempo más van a dejar que esto siga?” dijo interpelando a una audiencia cada vez más exasperada. “Quizás les gusta. ¡Sí, les encanta! Les encanta que les entierren la cara en la mierda. ¿Les gusta, no? Les gusta.” Sentenció. “No son más que un montón de esclavos. ¿Y qué van a hacer al respecto? ¡¿QUÉ VAN A HACER?!”. Y tan bruscamente como comenzó, terminó.

Sin más palabras dio inicio a un intento de Five to One. Nuevamente hablaría de disfrutar, bailar y amar al prójimo, pero esta vez invitaría al público a subir al escenario. Una avalancha se elevó hasta la altura de sus ídolos. Si bien había logrado perforar la cuarta pared, la seguridad del evento se ocuparía de reconstruirla devolviendo a todos los fanáticos a su posición de espectadores.

La situación se volvió cada vez más bizarra. Jim ya había invitado a los asistentes a que amaran su culo; de un momento para otro, un fanático estaba arriba del escenario ofreciéndole un cordero vivo, el cual el vocalista sostendría por varios minutos antes de devolvérselo, aclarando “me lo cogería —al cordero— pero es demasiado joven”; y ya cerca del final de la velada directamente incitó a los asistentes a subir nuevamente a su lado para hacer “lo que quieran“, ya que este también era su show.

Fue en ese momento que un fanático empapó al cantante con champagne, quien entonces se quitó la remera y disparó una frase que quedaría inmortalizada. “Veamos un poco de piel. Desnudémonos”. Si bien él no llegó a mostrarse desnudo, fue suficiente que algunos fans accedieran al pedido, al menos de forma parcial, para que el escándalo comenzara a correr y una enorme bola de mitos se formara alrededor del hecho. Terminado el recital despegaron rumbo a sus vacaciones en Jamaica, donde cuatro días más tarde irrumpiría la noticia. Fechas suspendidas, boicots y una cita en la corte eran algunas de las delicias que lo esperaban en su tierra natal. Como si fuera poco, ya que había abandonado el país, ahora además de rockstar, era fugitivo del FBI.

¿Cómo se resolvió? Morrison murió en el año 1971, todavía en libertad gracias a la apelación de su sentencia. El 9 de diciembre de 2010, un día después del que habría sido su verano número 67 y con mas de 40 años bajo tierra, el estado de Miami le concedió el perdón póstumo.

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